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jueves, marzo 27, 2008

Safari en Sudáfrica



Cientos de veces habiamos hablado de irnos a cazar a Africa, del sueño de poder hacer un safari, de conocer en primera persona aquellas tierras, que habiamos visto en mil documentales, y con las que todo cazador sueña.

Finalmente, en un calentón verbal en el coche volviendo una tarde de cazar de Guadalajara, nos decidimos a estudiar en serio nuestras opciones para viajar en verano a Africa. Eramos tres amigos, compañeros habituales de madrugones dominicales para ir al monte, de distintas edades, de distintas profesiones, pero unidos por nuestra común aficion a las armas y a la caza.

Empezamos a buscar informacion, y decidimos que para empezar, deberiamos ir a los paises más “civilizados” que son Sudáfrica y Namibia. Indudablemente las ventajas de viajar a cualquiera de estos dos paises, frente al resto del continente son de indole juridica, sanitaria, las comunicaciones son mejores, y los riesgos menores; por el contra hay que valorar que es mucho menos “salvaje” y que la caza es menos “pura”, ya que casi siempre se caza en grandes fincas valladas, donde todo está muy controlado.

Una vez decidido el pais, empezó la fase de encontrar la finca o el profesional con el que contratar el safari. Aquí nos llevamos muchas sorpresas en las negociaciones, ya que en cualquier safari organizado desde España, los precios eran muy altos, y las tasas de abate exageradas. Entonces contactamos directamente con las propias “granjas de caza” de sudáfrica y hablamos con los propietarios, que nos ofertaban condiciones mucho más ajustadas. Aun así en la mayoría de las granjas, nos daban un precio para cazadores sudafricanos y otro precio mucho mayor para cazadores extranjeros (que siempre era muy inferior a los precios que nos habian ofertado en España). Finalmente encontramos unas pocas granjas que nos ofertaron el mismo precio que a los cazadores sudafricanos para todos los animales que no fuesen grandes trofeos, y un poco mas para los trofeos.

Con toda esta informacion decidimos jugarnosla y apostar por una granja que nos había parecido muy honrada en nuestras comunicaciones con ellos, se trata de “Marrick´s safari”, una concesion propiedad del cazador profesional Trevor Datnow. En aquel momento era una apuesta importante, ya que desconociamos donde ibamos a ir a cazar, desconciamos si despues de llegar allí sus animales iban a ser pocos y la finca demasiado pequeña…. Pero cuando llegamos allí nos dimos cuenta que habiamos acertado. La granja era de un tamaño medio, el alojamiento era impecable, el trato muy familiar, y la cantidad de caza era fantastica.

Y lo bueno de fijar una fecha es que al final llega….. y llegó Julio, y para Barajas nos fuimos todos, cogimos nuestro vuelo de Iberia de madrugada, volamos toda la noche y amanecimos en Johanesburgo. La ventaja del vuelo directo de Iberia, es enorme porque son menos horas de viaje, y además al viajar con nuestros rifles, preferiamos evitar escalas innecesarias, que aumentan el riesgo de que haya algun problema con las armas.

Ya estabamos en Africa, la emocion era enorme. Lo primero que nos sorprendió era que Sudáfrica es un pais avanzado, autopistas de tres carriles, minas, vehiculos modernos, polígonos industriales… nada que ver con la imagen del Africa pobre y subdesarrollada de los reportajes del National Geographic.

La recepcion en la granja fue muy acogedora, y ellos tuvieron especial interés en que nos sintiesemos comodos. Lo primero que hicimos fue centrar de nuevo los rifles, para asegurarnos que no habia ninguna variacion en los ajustes de los visores consecuencia del viaje desde España. Conversamos con el cazador profesional dueño de la granja sobre cuales eran nuestros intereses, que animales nos interesaban, y nos comentó las distintas posibilidades de caza. Hicimos los emparejamientos de cazadores para la mañana siguiente y nos fuimos a dormir pronto.

Al amanecer estabamos ya en pie, ansiosos por comenzar. Desayunamos copiosamente y cogimos los Land Rover para ir al cazadero, atravesamos una gran llanura donde pastaban los springboks y rebaños de ñu negro, ante nuestra alegria por empezar a ver caza. Muchas avestruces se nos quedaban mirando, sin asustarse de la presencia de los vehiculos. Cuando llegamos al cazadero, nos repartimos en parejas, unos a pie y un par que no querían caminar tanto continuaron en los coches.

Mi principal sorpresa fue la cantidad de caza que encontrabamos, los cazadores en España estamos acostumbrados a que frecuentemente en una batida puedes ver una o dos piezas en la mañana, y allí veiamos docenas de animales constantemente. Tardas unas cuantas horas en darte cuenta que no hay ninguna prisa, que vas a tener cientos de oportunidades de cazar los animales que te interesan, y lo más importante, que puedes elegir el animal que deseas abatir. En varias ocasiones cuando iba a disparar el propio cazador profesional me detenía y me decía, “encontraremos otro mejor para ti” y eso es fantástico, porque cazas sin ninguna presión.

Pronto empezamos a oir disparos, conforme los compañeros iban encontrando animales que buscaban. Los dias sucesivos en las comidas veiamos lo que traian los todoterrenos, y los springboks, impalas, kudus, orix, hartebeest, cebras, ñus y facos iban llenando poco a poco la sala de despiece. A la vez que en las comidas en las que nos juntabamos, se iban llenando de las anecdotas de la jornada, de los lances vividos, de las mil historias que los cazadores gustamos de compartir cuando encontramos un publico que las disfrute.

Nos soprendieron los animales africanos por su dureza. Todos llevabamos rifles del calibre 300 WM, que está considerado como un calibre contundente en España; y además llevabamos 2 rifles del 375 H&H por si decidiamos abatir algun animal de los considerados “grandes”. En principio, como ibamos en busca de un safari de antilopes, deberia habernos bastado con los rifles del 300 WM. Nuestra sorpresa fue que efectivamente el 300WM es generalmente suficiente, pero un tanto justo, ya que mientras que los impalas, facos, etc… caian con facilidad, los grandes antilopes, como el orix, el Kudu, y sobre todo el eland se tragaban los tiros, no tenían nunca agujeros de salida, y nos costaba abatirlos.

El eland, por su tamaño, necesita de un calibre más contundente que un 300WM y el unico que cazamos fue abatido con un rifle del 375H&H; y para su tamaño el orix y el Hartebeest se comprotaron tambien como tremendamente duros, y se tragaron varios disparos del 300WM antes de ser abatidos. Por lo tanto, mi recomendación es llevar como minimo un 300WM siempre que no se tenga idea de abatir a los animales mayores, y saber que con calibres menores, la colocacion del tiro ha de ser impecable, para derribar a la fauna local, ya que proporcionalmente es más dura que la española.

Yo volvi enamorado del señorial kudu, desde el principio mi objetivo era cazar un “kudu bull” como dicen los sudafricanos, un gran macho de cuernos retorcidos. Así se lo comunicada cada amanecer al cazador profesional que nos guiaba, y cada dia volviamos a buscar los rebaños de kudus, que se esconden en la maleza. Al ser un animal que prefiere los entornos con bastante vegetacion, resulta dificil de localizar, y es un animal esquivo. Conforme iban pasando los dias no se nos ponía ningun macho bueno a tiro, veiamos algunos muy lejos, veiamos grupos con hembras, machos jóvenes… y yo empezaba a pensar que volvería sin mi ansiado trofeo de kudu a España…. Pero la ultima mañana de caza mi suerte cambió y encontramos un pequeño rebaño de kudus machos, que huyeron a la carrera sin poder dispararles, llamamos por radio a los coches, y los perseguimos por los caminos hasta otra parte de la finca , donde se metieron en una espesura… allí hicimos una aproximación andando… y los vimos entre las acacias… el profesional me dijo, “ahí tienes tu kudu”, elegí el mayor de todos ellos, y me apoyé, contuve la respiración y le disparé justo tras la paletilla, el animal se encogió, saltó y empezó una loca carrera… yo estaba seguro de que le había dado, y poco despues, subiendo a la carrera la ladera de enfrente, el animal se desplomó. La bala del 300WM le había partido el corazón, y el kudu había corrido quinietos metros sin corazón…. Hoy su cabeza cuelga encima de mi despacho, y cada vez que lo miro, me acuerdo de cómo corría entre los arbustos espinosos, y del salto que dio cuando recibió mi bala.

Teniendo en cuenta lo que hoy en dia se ha encarecido la caza en nuestro pais, por poco más de lo que cuesta un rececho de venado o de sarrio, o por bastante menos dinero de lo que cuesta un trofeo de macho montés; puedes organizar un gran safari. Realmente a nosotros nos salio nuestro primer safari por un precio ridiculo, ya que la negociacion con la granja fue buena, y huimos de los safaris organizados desde España, en los que seguro que te tratan fantasticamente, pero en los que pagas el triple de lo que nosotros pagamos.

La experiencia vivida en Sudafrica fue inolvidable. El sueño de todo cazador hecho realidad, una semana de recechos constantes, de pisteos continuos, de haber visto cientos de animales a traves del visor del rifle, de disfrutar de tus lances y los de tus compañeros…

Cuando vuelves de tu safari te puedes haber enamorado de Africa o puedes volver a España diciendo que nunca más volverás a pisarla. Por desgracia para mí, Africa se me metio en la piel, y eso me saldrá caro porque me obligará a volver allí una y otra vez. Los amaneceres rojos, sobre las copas de las acacias, los arbustos espinosos que te atraviesan la ropa como clavos, la tierra roja polvorienta que te tiñe la ropa de ocre, la comida especiada tipica sudafricana, el sabor de las tiras de carne de caza ahumadas, el famoso biltong sudafricano, y la amabilidad de sus gentes, que te reciben con una hospitalidad que te hace sentirte como en casa; todo eso, a mi me enamoró, y tendré que volver pronto porque cada dia sueño con impalas con la cruz de mi visor sobre la paletilla, y con esquivos kudus de cuernos retorcidos, que huyen a la carrera entre la vegetacion.


JM

martes, abril 10, 2007

Disparo de calibre africano

He descubierto este espectacular video, de una galeria de tiro en USA, donde los aficionados que aparecen por allí les dejan tirar con un rifle monotiro de un gran calibre 557, de los que se usan para la caza de animales peligrosos en Africa.
Interesante ver el efecto del cañón en los tiradores menos avezados y en los de poco peso. Vale la pena ver el final, donde aparece un tipo que si que sabe controlar el arma y no se asusta del cañonazo y de su retroceso. Parece ser que es el unico que sabia lo que tenia entre las manos...
JM

Video impresionante : Osa y Caribu

Navegando por internet he visto este espectacular video de una osa que intenta atrapar a una gran caribu macho, que le planta cara. Espero que os guste tanto como a mi.
Un saludo
JM

viernes, febrero 16, 2007

Rececho en el Maestrazgo Turolense


Este año conseguí un precinto para recechar un Macho Montés en el Maestrazgo. Un macho joven, de hasta cinco años, y yo estaba encantado ante la perspectiva de abatir un ejemplar de la pieza reina de la caza en España. Seguro que no podría ser uno de esos enormes machos de largos cuernos curvados hacia atrás, pero yo me sentía ya plenamente satisfecho con mi macho joven, ya que sería mi primer macho.

Ya había abatido un cabrito el año pasado, por lo que sabía que iban a ser unos apasionantes dias de caza, y no me decepcionaron. Mi amigo Jose Antonio y yo ibamos dispuestos a aprovechar al maximo los dos dias de caza que teniamos, y a no acordarnos del trabajo o de la ciudad para nada.

El primer dia amaneció lluvioso, gris y humedo; uno de esos dias en que llueve a raticos, poco, pero que cuando van pasando las horas llevas la ropa empapada, y las botas llenas de barro. Estuvimos recorriendo el cazadero con el coche, tirando de prismaticos, y haciendo paradas constantemente para escudriñar las laderas en busca de las esquivas cabras. Nuestro guía, Jesus, con un ojo envidiable las localizaba con asombrosa facilidad, cuando a mi me costaba verlas incluso recibiendo las indicaciones de donde debía mirar.

Jose Antonio abatió una cabra y un cabrito con sendos tiros certeros a doscientos metros, tirados a pulso, que nos admiraron por la celeridad y precisión con la que fueron ejecutados. Luego las pasamos canutas para ir a buscar los animales, puesto que tuvimos que bajar un barranco y ascender por la aldera de enfrente, donde los animales habían sido abatidos, más de dos horas para sacarlos.

A primera hora de la tarde localizamos un cabrito en una ladera, triscando bajo una carrasca. El guía decidió que si veíamos a ese debía haber más animales, por lo que sacamos los prismáticos, y estuvimos más de quince minutos observandolos, un enorme placer. Al poco apareció un macho muy joven, de unos tres años, y una hembra, que hasta ese momento no habíamos vistos por estar ocultos por la vegetación. La hembra nos pareció buena, y le hicimos una aproximación para intentar cazarla. El animal se subió a una piedra, ofreciendome su costado , sin ningun obstáculo. Era un disparo limpio de 180 metros, así que me apoyé, fijé la lente del visor Swarovsky sobre el costado del animal respiré despacio y tiré lentamente del gatillo, el disparo sonó atronador, y la cabra dio un enorme salto hacia abajo, y cuando aterrizó sobre la siguiente peña ya cayó muerta. Media hora de ascensión para buscarla y bajar con ella, ya que no era demasiado complicado el ascenso.

Esa noche cenamos en la pensión del pueblo, comida casera con vino local, que fue animada por los continuos comentarios sobre la jornada tan intensa y los lances vividos. Nos retiramos a nuestras habitaciones temprano para llamar a casa y dormir a pronto que mañana toca madrugar.

A la mañana siguiente el dia amaneció ventoso, y aunque no llovía a nuestro guía no le gustaba nada, porque con viento las cabras buscan refugiarse y es más dificil localizarlas. Nuestro objetivo eran los machos jovenes para los que teníamos precintos, y comenzamos a buscarlos afanosamente con los prismáticos.

De improviso, nuestro guía vio un grupo grande de cabras en un peñasco calizo. En cuanto nos detectaron comenzaron a moverse hacia arriba, alejandose de nosotros. El guía me urgió a darme prisa en preparar mi rifle, puesto que se alejaban, mientras con los prismáticos el intentaba localizar el ejemplar idóneo. Me echo el rifle a la cara y los busco entre las rocas “¿el macho que está de espaldas?” pregunto entre dientes, “no, ese no, el de abajo que es más grande” me responde el guía. Lo busco y veo otro macho joven un par de metros más abajo, que acaba de saltar a una roca y se queda parado mirandonos, es el momento. Apunto debajo de la paletilla y tiro lentamente del gatillo, el disparo suena en el monte y el macho salta muerto intentando huir, con el corazón atravesado por el disparo. Se despeña monte abajo, y cae diez o doce metros, facilitandonos la tarea de ir a buscarlo posteriormente.

Mi amigo Jose Antonio cazó otro macho, de modo que volvimos para casa felices por los dos dias de caza que habíamos pasado en el Maestrazgo, y encantados por los trofeos que traíamos en el maletero. Las hembras se las dejamos a la carnicera del pueblo, que prepara con ellas unos chorizos de cabra fabulosos, que ya habíamos probado de ocasiones anteriores, y que nos servirán de excusa para ir a buscarlos y volver a disfrutar de los fantasticos paisajes agrestes de los montes turolenses.

JM

viernes, diciembre 22, 2006

Venado en montería


Este domingo pasado fui a cazar a Guadalajara, a los Montes Universales, en la zona de Molina de Aragón. Como siempre que nos vamos de montería con Jesús y Eugenio el punto de encuentro era Cariñena, todavía de noche; las primeras bromas con el resto de la cuadrilla, el desayuno caliente, y salimos rapidito, porque aun nos quedan casi dos horas de viaje hasta llegar al cazadero.


Mucho frio, y mucha niebla, y con los rifles en la parte de atrás de la pick-up, nos vamos para Guadalajara, con mucha ilusión, como tantos domingos invernales. El viaje nos viene bien para ponernos al dia de novedades, para hablar de anecdotas de caza, y para contar chistes, que van haciendo el viaje más corto.


Llegamos de los primeros al bar del pueblo, que es el punto de reunion con el resto de los cazadores del coto. Cojemos sitio en las mesas más cercanas al fuego, porque se agradece el calorcillo, y encargamos los huevos fritos con jamón, que son la parte más segura de la cacería del día., eso no hay que perdonarlo ningún domingo, que luego el dia es muy largo y en el monte hace mucho frío.


Al rato se sortean los puestos. Nos vamos acercando uno a uno a coger un sobre en el que nos dicen el puesto designado, y quien es el postor, la persona del pueblo que nos va a colocar en los puestos de caza. A mi me toca el puesto dos, y a mis amigos el cinco y el seis; y nos dicen que hoy vamos a cazar un monte muy complicado, y que hay que caminar un buen rato para llegar hasta los puestos.


Nos dirigimos hacia el cazadero ,una pequeña comitiva de coches que se divide en dos grupos, unos nos vamos hacia la parte de arriba de la montaña, y el otro grupo se dirige al barranco de abajo. Vamos a cazar una ladera muy boscosa, y uno de los grupos de cazadores nos situamos en la parte superior de la montaña, donde el bosque clarea algo más, y el otro grupo cierra la parte de abajo, desde un barranco, por si los ciervos buscan huir por allí.


La caminata empieza ladera arriba, cargados con rifles, mochilas etc… un grupo de diez cazadores en fila india que en silencio asciende en el frio de la mañana. El suelo está helado y cruje bajo las botas, y pasa media hora antes de llegar al primer puesto. Empezamos a colocar a los cazadores, y cuando llegamos al dos, mi amigo Eugenio, jadeando, me dice, "Cambiame el puesto, yo me quedo en este y tu te vas al seis. ¿Te parece bien?" Asiento con la cabeza, porque veo que la subida le está apurando, y sigo la ascensión, tras la linea de cazadores, que ya se me está escapando entre la niebla.


Poco a poco vamos colocando a la gente , en silencio, para que la caza no nos detecte, y huya antes de permitirnos cerrar el area a cazar. En el puesto cinco se queda Jesus, y al seis me voy yo. Me toca en una zona clara de unos 40 metros con arbustos hasta la cintura, y rodeada de bosque. Me acerco al puesto de Jesus para controlar excatamente donde está situado y evitar peligrosos tiros en su dirección, le deseo suerte y me vuelvo para mi puesto.


Busco un buen emplazamiento, ligeramente protegido, para que no se me vea demasiado; en un lado del claro, bajo un enebro desde el que controlo un area amplia. El tiradero es bueno, si algún venado entra en el claro, y pretende cruzarlo habrá de salir y ponerse a tiro en algún momento. Además veo que el viento me da de cara, así que no les lleva mi olor a los animales.


Por la emisora oigo que ya han soltado los perros. Las rehalas pronto comienzan a encontrar los primeros rastros, y se mueven los primeros animales. La adrenalina comienza a subir cuando oigo las ladras en la ladera que hay debajo de mi puesto, no se ve nada, pero los perreros gritan por la emisora que ha salido un ciervo. Al poco se escuchan dos disparos a mi izquierda, han sido lejos, el ciervo ha cruzado la linea de tiradores, y alguien ya le ha podido disparar.


Después silencio, parece que no se oye nada, el sol comienza a calentar, y se está muy bien, porque no corre viento. Pasa un rato tranquilo, y disfruto de los sonidos de la naturaleza, los pajaros que cantan entre los arbustos, y un aguila que planea allá en lo alto, y que observo con los prismáticos.


A media cacería el tema vuelve a ponerse interesante, los perros se vuelven a acercar por mi zona, y se empiezan a oir ladras, disparos en algunos puestos, y por la emisora dicen que han matado un venado. Mi amigo Eugenio me susurra por la emisora "Josemari, va uno hacia tu puesto, que anda en paralelo a la linea de tiradores" le respondo que OK, y me preparo. Al poco se oyen ruidos en el bosque, ruido de ramas secas rotas, y se nota que algo grande se acerca al claro en el que me encuentro. Me encaro el rifle, y busco a ver donde dtecto algo de movimiento. Unos segundos después veo asomar unos cuernos entre las ramas, y un ciervo se queda justo en la linde del claro, sin decidirse a salir al campo abierto. Yo estoy mirandolo por el visor, inmóvil, maldiciendo en silencio, porque el animal tiene el sol justo detrás de él, no veo nada, y además me está dando el pecho, por lo que es practicamente imposible disparar.


El animal no me ha visto y comienza a andar, saliendo al claro; le meto la cruz del visor en la paletilla, y disparo, el animal se encoge y comienza a correr, le disparo dos veces más entre los arboles y se aleja al trote hacia el puesto de Jesús. Oigo que él le dispara, y yo cambio de cargador, tan a tiempo, porque el animal vuelve a entrar en mi claro, ya muy herido, y le doy un ultimo tiro, con el que lo tumbo y lo remato.


El corazón se me sale del pecho de la alegría. Me acerco a ver el animal, es un macho joven, con diez puntas, con la cuerna perfecta, y muy simétrico. Mi primer tiro (que debía haberlo derribado) ha sido trasero, y los otros dos también le han dado en zonas no vitales, por lo que el animal fue capaz de correr hasta el puesto de mi compañero, y regresar a morir a mi claro. Hablo con Jesus por la emisora y le doy las gracias.


Al poco me vuelvo a situar en mi puesto, y oigo una ladra a lo lejos. Poco despues vuelvo a oir ruidos entre los arboles. Algo se está acercando, y suena cerca; oigo que mi compañero Jesús abre fuego, y una carrera se dirige a mi puesto. Me encaro el rifle, y veo unos cuernos que corren tras los arbustos, es una animal grande, pero no llega a romper hacia el claro que yo domino, sino que se interna entre la espesura sin dar oportunidad a dispararle. Por la Radio, Jesús me dice que él ha tumbado otro. Le habían entrado dos animales juntos, y él había tumbado uno mientras que el otro huyó entre los arboles sin ponerse a tiro de mi rifle.


Durante el regreso, mi amigo Euenio, que no había visto ni un solo animal desde su puesto, se lamentaba amargamente de haberme cambiado el puesto, y fue objeto de amistosas bromas durante todo el trayecto de vuelta. Un gran dia de cacería, en el que un providencial cambio de puesto me llevó a encontrarme de frente con un venado, y que supe aprovechar a pesar de las difcultades que presentaba el terreno por la dificultad de efectuar los disparos en terrenos con mucho arbolado.
JM

lunes, octubre 02, 2006

La berrea del venado



Esta semana, la ultima del mes de Septiembre ha sido la berrea del venado. Los grandes machos en celo, comienzan a lanzar sus roncos berridos al viento, buscando atraer el maximo numero de hembras a su harén.

El sabado, me levanté a las 5.30 de la mañana y me cogí el coche para irme a disfrutar de este espectaculo natural. Llegué a Sastago a las 6.40, aun era de noche, y faltaba un cuarto de hora para amanecer. En el ambiente ya se empezabana a escuchar los bramidos de los grandes machos, y con la primera claridad de la mañana se intensificó la berrea y unos se contestaban a otros desafiantes.

Comencé a caminar, lo más silencioso posible, acercandome hacia los bramidos, y pude ver a los ciervos, que aparecían y desaparecían como ágiles fantasmas, entre las primeras luces de la mañana. Los jovenes machos iban de un harén a otro, intentando encontrar alguna cierva en celo a la que su señor hubiese dejado desatendida por unos instantes, y los grandes machos peleaban entre sí, con sonoro entrechocar de cuernas que resonaba en el silencio de la mañana.

En definitiva, que mereció la pena el madrugón, para disfrutar de un amanecer en el monte, rodeado de un espectáculo inigualable, que solo se puede disfrutar durante una semana al año. Una lastima que el gran publico desconozca que muy cerca de todos nosotros tenemos estas maravillas, que pasan desapercibidas para la mayoría.

JM

lunes, septiembre 11, 2006

Sarrio en Bielsa



Este pasado Jueves me fui a Bielsa a cazar un sarrio. Era la primera vez que tenia la oportunidad de cazar en la montaña, y me encantó. El rececho del sarrio es una modalidad de caza muy dura, exigente, y eso te hace valorar mucho el trofeo que consigues.

El Guarda del Parque me vino a recoger a las 7 de la mañana, de noche todavia, y a las 7.15 ya estabamos caminando, con rifle y mochila al hombro. Vimos amanecer entre las montañas, y con las primeras luces empezamos a buscar los sarrios en las laderas.

A las 8.45 encontramos el primer grupo de animales , que pastaban a unos 200 metros. El guarda me señaló una hembra y me dijo que disparase cuando quisiese. Tiro muy lejano, y los nervios de principio, hicieron que fallase. Los animales salieron disparados, y los vimos correr montaña arriba como flechas.

A eso de las 10 llegamos a otro circo, y el guarda veia animales en todas las laderas. Su vista experimentada le hacía ver animales donde yo solo veía piedras. Luego tras decirmelo, con los prismaticos podía verificar que efectivamente tenía razón, y que eran sarrios. El guarda seleccionó un grupo que pastaba al fondo del valle e iniciamos la aproximacion lentamente, para no delatarnos.

Llegamos hasta unas rocas donde podiamos ocultarnos, preparamos el rifle, y estimamos la distancia de disparo a unos 250 metros. El guarda me señaló una hembra que pastaba juntos a un choto grande del año pasado, y me dijo que le disparase a esa cuando estuviese listo. A esa distancia, el animal se veia muy, muy pequeño, pero fijé la cruz del visor sobre el costado del animal, apuntando detrás del codillo, no podía fallar, todo estaba bien…. Disparé y fallé. El animal salío corriendo montaña arriba, y yo volví a cargar, miré por el visor, y le murmuré al guarda. "la vuelvo a tener dentro del visor", y el me dice "pues en cuanto se pare, le vuelves a disparar".

El segundo tiro resuena por las paredes de granito del valle, y veo al sarrio que da un salto al recibir el disparo y que cae por la ladera de la montaña dando vueltas. "Felicidades, acabas de matar tu primer sarrio". Cargué de nuevo el arma por si acaso se levantaba, pero ya no hizo falta. Esperamos unos minutos, y despues iniciamos el complicado ascenso. Tuvimos que subir por donde unos minutos antes había escapado la cabra, y fue lo mas duro de la jornada. A gatas, por una pared casi vertical, llegamos al punto donde había quedado tendido el animal. Llevaba el disparo justo encima del hueso de la paletilla, y la muerte había sido instantanea.

La bajamos al valle, y procedimos a hacerle las mediciones, y a tomarles las muestras de sangre y bazo, para el estudio que hacen de los animales en la Facultad de Veterinaria de Zaragoza. Al final cogimos el trofeo e iniciamos el descenso hacia el pueblo.

Un gran dia de caza, para un inexperto, al que le ha encantado la dura modalidad de la caza a rececho.

JM

viernes, julio 21, 2006

Cabra Hispanica en el Maestrazgo Turolense



El Maestrazgo turolense es la zona Oriental de Teruel, limitrofe con Tarragona y el Norte de Castellón, se trata de una región montañosa, seca, dura, y de escasa población. Una zona económicamente debil, y geograficamente aislada, por la dificultad de acceder a ella por buenas vias de comunicación.

En los ultimos años, uno de los recursos económicos que está tomando importancia es la caza. Los distintos pueblos de la zona se han visto agraciados por la expansion que en las ultimas decadas está tomando la población de cabra hispánica (Capra pyrenaica), y cada año disponen de cierto numero de "precintos" para poder abatir algunas cabras. Estos "precintos" son las autorizaciones que la Diputacion General de Aragón les da, y que ellos luego comercializan, y de los que obtienen cuantiosos ingresos.

Cada uno de estos pueblos saca a subasta esos precintos, y además durante todo el invierno, hay una continuo ir y venir de cazadores, que dan trabajo a los hoteles, los restaurantes, los guardas… que dan vida a los pueblos.

La cabra hispánica es el unico trofeo de caza que es autoctono de España, y es el más apreciado por los cazadores internacionales. Está altamente cotizado por su espectacularidad y dimensiones, ya que los grandes machos pueden tener cornamentas realmente impresionantes.

Su expansión está directamente relacionada con la reducción de la presion que el hombre está ejerciendo sobre el entorno agrario. La despoblacion, el abandono de areas de cultivo, y la reducción de la ganadería están haciendo que la poblacion de cabra de toda la zona vaya en aumento.

JM

martes, julio 18, 2006

Amnistia Animal contra la caza con galgos



Pues si, los de Amnistía Animal han conseguido hacer la doble pirueta, ya que han puesto en marcha una campaña de recogida de firmas para buscar que se prohiba la caza con galgos.

Desde su estrechez de mente, les debe parecer a tan sesudos interlocutores, que prohibiendo las cacerias con galgos les hacen algún favor a nuestros queridos amigos caninos. Quizas piensen, que se les tortura, que los galgos son animales maltratados a los que se les obliga a correr y cazar liebres por hambre… que engañados están ustedes…

La caza con galgos es uno de los más bellos espectaculos que se pueden contemplar en el campo español. Que una pareja de galgos corra como el viento tras una liebre, sin intervención humana alguna, en un duelo puro de velocidad vertiginosa es un espectaculo natural e irrepetible. Dos animales nacidos para la velocidad enfrentados en una carrera a vida o muerte.

La caza con galgos ya la practicaban los egipcios, y en sus frescos aparecían representaciones de perros con tipología muy similar a la de los galgos modernos. Y por extraño que pueda parecerles a algunos, los galgos han conseguido sobrevivir 40 siglos pese a la tortura que significa correr tras las liebres en los campos.

Y si consiguiesen su propósito…¿Qué futuro tendrían nuestros galgos? ¿pasear por un parque sujetos con una correa? ¿eso es lo que les desean ustedes que tanto los aman? ¿condenan a una especie animal a perder su razón de existir? ¿no volveriamos a verlos estirarse en sus carreras por nuestros barbechos?

¿Cuál será el siguiente paso? ¿Darles vacaciones en Agosto a los perros pastor? ¿No dejar que los huskys tiren de los trineos por que se hacen daño en las patas? ¿Protestar por hacer trabajar a los perros lazarillos? Por mucho que a algunos les pese, los perros han estado trabajando para el hombre durante muchos siglos, y es eso lo que los hizo dejar de ser presas (como lobos o zorros) para convertirse en aliados y amigos nuestros.
No voy a quitarles razón en que han aparecido casos de perros que han sido ahorcados cuando se hacían viejos y no valían para correr, pero eso es una barbaridad ante la que todos los autenticos galgueros muestran su repugnancia. Desde la Federacion Española de Caza con Galgos, hasta todos los propietarios de galgos han reclamado que se actue contra semejantes actuaciones barbaras. El asociar esos hechos deplorables y macabros con la caza con galgos es muestra de una gran estrechez de miras.

Sin duda todas las liebres de España firmarán este documento… ellas, y todos los que como ustedes se aferran a un ecologismo absurdo y alejado del mundo natural.

JM

jueves, mayo 04, 2006

Cabra Hispanica


Este fin de semana pasado me fui al Maestrazgo (Teruel) a cazar. Me había llamado un amigo la semana pasada porque había conseguido tres permisos para cazar allí tres cabras jovenes. De modo que el jueves por la noche nos fuimos para allá a dormir, para madrugar el viernes y empezar pronto la cacería.

Fueron dos días fabulosos, vimos docenas de cabras, algunos machos impresionantes con sus cornamentas en forma de lira... una fantastica experiencia en unos paisajes agrestes y rocosos del Maestrazgo turolense. Todo el dia recorriendo lasmontañas,con el Guarda del parque, escudriñando con los prismaticos las laderas de las montañas en busca de los esquivos animales, y cuando los localizabamos, intentando hacer aproximaciones a los mismos, para ponernos a distancia de tiro.

Pudimos cazar los tres animales que teniamos concedidos, y yo tuve suerte de hacer un gran disparo a larga distancia. Volví encantado porque pese a ser un animal joven, es mi primera cabra hispanica. Os pego la foto del machete que yo cacé.

JM

miércoles, marzo 22, 2006

Mi sarrio de Benasque


Estoy encantado, porque ayer me comunicaron desde la Diputación General de Aragón que me ha tocado un rececho de sarrio. Para aquel que no está en el mundillo de la caza esto suena muy extraño, pero a mi me ha hecho dar saltos de alegría.

El tema es el siguiente, en los Parques Naturales y en las reservas de caza de toda España, está prohibida la caza, como es lógico. Sin embargo, dada la ausencia de depredadores naturales y de cazadores, algunas especies de herbívoros (ciervos, cabras hispánicas, rebecos…) aumentan su número de manera mayor a la que su ecosistema puede soportar, y representan una presion excesiva sobre el mismo. El ICONA es quien establece el numero de animales idóneo para el parque, y después los censos de cabezas que se realizan son los que indican el numero de animales que hay que cazar para mantener el numero de animales en las cifras deseadas.

Estos permisos los sortean los gobiernos autonómicos de cada provincia entre aquellos cazadores que lo solicitan. Y yo he tenido la suerte de que me ha tocado un sarrio en Benasque para el próximo Septiembre.

Los recechos, que así se llama la modalidad de caza, se realizan acompañados del guarda del propio Parque Natural, que es quien te guía en la ascensión, quien sabe donde localizar los animales, y quien finalmente te dice a cual debes disparar. Los animales son siempre aquellos que son menos necesarios para los rebaños, se busca eliminar hembras viejas, ya estériles, o animales que se ven especialmente pequeños o débiles, o con cornamentas defectuosas.

De modo que los dias 7 y 8 de Septiembre allí me subiré yo hacia Benasque en busca de mi sarrio.
JM

lunes, febrero 06, 2006

Este sabado encontre a Bambi


Este sabado disfruté de una de las mejores jornadas de caza del año, hacía un dia frio y soleado, tuve mucha suerte en el sorteo de los puestos, y pasaron muchos bichos por allí, de manera que aunque al final no maté nada, me lo pasé genial.

Al poco de empezar, mi amigo Eugenio, que estaba en el puesto siguiente al mío, disparó, y me avisó por la radio que había fallado y que iban hacia mi un buen ciervo con dos ciervas. Me preparé y al minuto aparecieron en mi campo de visión, muy lejos, a unos 300 metros, y solo tuve tiempo de hacerle un solo disparo al macho antes de que se me escondiese entre los arboles. Fallé pero ya me calentó la adrenalina.

Al rato aparecieron dos ciervas a lo lejos, en una zona de jaras altas, que apenas asomaban las cabezas por encima de la vegetación. Hice un tiro fácil, que debía haber acertado, y fallé (no soy tan bueno como creía). Era un tiro "sucio" que había de atravesar algo de jaras, y probablemente lo desvió alguna rama.

Al poco oí mucho ruido detrás de mi, como de un animal que avanzaba entre las jaras más cerradas, lo oí, respirar, lo oí romper las ramas al avanzar, y lo oí trotar MUY cerca de mi, y yo estaba preparado ya con el arma encarada… pero no me entró. Debió pasar detrás de mi, a menos de diez metros, pero por una zona tan cerrada, que no llegé ni siquiera a vislumbrarlo. Al minuto oí que disparaban en el puesto anterior al mío, y luego me dijeron que había sido un gran ciervo, pero que también lo habían fallado. Ese animal buscó un sitio tan cerrado para atravesar la linea de tiradores, que vivirá para criar el año que viene…. y es que los grandes ciervos no se hacen grandes por ser descuidados.

Casi finalizando la mañana, Eugenio me avisó que iban hacia mi una cierva con su cervatillo, y un par de minutos después aparecieron a unos 50 metros debajo de mi puesto. Caminando cautelosa entre las jaras, me dio tiempo a mirarla a placer a través de la mira telescópica, y como llevaba choto la dejé pasar como dicen las normas de toda montería.

Cuando llegaban ya las tres, y la montería tocaba ya a su fin oigo ladridos de un sabueso detrás de mi, y al poco oigo ruidos como de un animal que avanzaba entre la vegetacion más cerrada, rompiendo ramas a su paso. Yo me prepararo, con el rifle encarado, a ver si rompe por mi puesto, ya que venía por la parte más cerrada, y la vegetacion no dejaba ver ni a dos metros. Un animal da un salto enorme, y aterriza en mitad del claro, y se me queda mirando a menos de tres metros de mi. Es un vareto precioso, un joven con dos cuernecillos rectos, probalemente nacido el año pasado, y se llevó un susto de muerte al verme. Yo me lo quedé mirando, sonriendo, y lo dejé marchar disfrutando de su loca carrera durante unos segundos. Me dejó un gran sabor de boca el ultimo vareto, a ver si hay suerte y me lo encuentro dentro de tres o cuatro años, cuando ya tenga una cabeza respetable.

En fin, pese aque no maté nada, lo pasé muy bien, y disfruté de un gran dia de caza; y es que al fin y al cabo lo que hace que un dia sea entretenido es ver caza y disfrutar de los lances y de las emociones que nos proporciona el oir las ladras de los perros, o los animales que se van acercando a nuestro puesto… Para que tengan que callarse aquellos que defienden que todos los cazadores son unos asesinos sanguinarios.

Saludos cordiales,
JM

domingo, noviembre 27, 2005

Hoy he matado mi primer ciervo

Hoy soy el tio más feliz del mundo, esta mañana me he ido de caza, y he matado mi primer ciervo.

A las 6 de la mañana arriba, que queda mucho trecho hasta los montes Universales, ducha rapida (sin jabon para que no te huelan los bichos) y salgo pitando para Cariñena, donde había quedado con el resto de la cuadrilla de cazadores.

Allí dejamos los coches, y nos juntamos en un solo todo terreno, que es lo mejor para llegar al pueblo y subir al monte. Hacía una mañana muy fría y cuando nos vamos acercando a Orea vemos que los Montes Universales están todos nevados... un paisaje impresionante.

Sorteo de puestos , y nos vamos para La Muela, que es la zona donde hoy ibamos a cazar. Los coches se quedan nada más llegar a la montaña, y nos toca una caminata de 40 minutos monte arriba, para ir distribuyendo los tiradores en una larga línea. A mi me toca uno de los puestos más alejados, arriba del todo, y subo como puedo, con mochila, rifle... nieve y hielo por todos los lados y esquivando ramas de pinos.

Me dejan en mi puesto y veo que me ha tocado una zona elevada, con una llanura nevada frente a mi con pocos pinos, y toda la ladera de mi izquierda tapizada de vegetación. Hay mucha nieve , de modo que me abrigo con guantes (sin dedos para poder disparar), braga de forro polar al cuello y sombrero para la nieve. Me dispongo a esperar, y veo que aunque hace mucho frío, las prendas de abrigo hacen que se esté razonablemente bien.

Oigo por el Walkie Talkie, que la montería ya ha empezado y que han soltado las rehalas de perros. Va pasando el rato y procuro ponerme semi oculto tras unos pinos, y que me de el sol, para entrar en calor.

Al poco veo en la distancia, algo marrón que avanza entre los pinos a gran velocidad, es un grupo de animales que va a pasar a unos 100 metros de mi, son varios, me parecen todo hembras, y van como flechas. No es facil el tiro, porque hay pinos por todos los lados, disparo dos veces, y fallo, he debido fusilar un pino..... pero por el rabillo del ojo veo que la que va la ultima de la manada, se ha asustado y cambia bruscamente de dirección, y se lanza a la carrera hacia el claro delante de mi. Me queda un solo disparo, me doy cuenta de ello, y el bicho va como un huracán marrón levantado nieve a su alrededor.... de modo que busco un sitio por donde ha de pasar, y apunto allí... un instante después la veo por el visor, y sin tiempo a más disparo mi ultimo tiro. La cierva cae fulminada, el tiro me ha ido ligeramente alto, y le ha partido en dos la columna vertebral.

Me acerco a ver la pieza, y estoy encantado, el animal es muy grande, una cierva vieja, que probablemente por eso galopaba la ultima de la manada. El disparo ha sido bueno, podía haber sido mejor algo más abajo, pero la muerte ha sido fulminante, y me vuelvo completamente feliz hacia mi puesto.

Yo ya sabía que el cupo máximo era de una hembra por puesto, de modo que para mi la mañana ya está casi cumplida, solo podría disparar si me entrara un macho de más de 8 puntas... cosa que es muy difícil. Al rato oigo un disparo encima de mi, y por si las moscas me preparo. Veo de nuevo avanzar animales entre los pinos, muy de lejos. Esta vez tengo tiempo para prepararme, me pongo rodilla en tierra, que es como mejor se tira, y comienzo a observar a los animales por la mira telescópica. Una , dos , tres ciervas, que bajan trotando tranquilas, las veo bien, puedo apuntarles a placer, yme lamento porque no hay ningún macho. Las ciervas no me ven, porque estoy, arrodillado quieto y de verde, y llevan hasta unos 5 metros de mi, las he podido ver a placer... casi las puedo tocar, en el ultimo momento levanto la cabeza, les doy un susto de muerte, y salen galopando lanzando nieve tras de si.... un gran espectáculo.

Hoy ha sido una fantastico dia de monte y de caza, y encima recompensado con mi primer ciervo.... estoy encantado. Ahora mismo estoy encantado, pero acabo de terminar de limpiar toda la carne y meterla al congelador... y me voy a la cama que me caigo de cansancio. Os pego una foto para que podáis haceros una idea de lo precioso que es ....
Un abrazo
JM

martes, noviembre 15, 2005

El sueño de este cazador


Este es el venado con el que sueño por las noches que me entrará este invierno en una batida, un medalla de oro, con una cabeza de impresión, y que suele aparecer en mi sueño corriendo a toda velocidad entre los pinos, sobre un paisaje cubierto de nieve.

El segundo sueño, pero ese no se si va a ocurrir es que no me ponga tan nervioso cuando lo vea y que sea capaz de acertarle el disparo...je,je,je... Aunque eso... sera harina de otro costal... lo primero es que el ciervo aparezca entre los arboles... y ya os contare que pasa en ese momento.

Ya sabeis, que los sueños son libres, y que soñar es barato... de modo que mantendré mi ilusión, que eso no perjudica a nadie..... ni siquiera al venado.

JM